Hacer lo mismo, más rápido.
Crece sin aumentar la plantilla. Es donde la mayoría empieza, y está bien empezar ahí.
ia sin hype
Soy Nelson Granja. Llevo años construyendo productos digitales y acompañando equipos que adoptan IA. Aquí publico lo que voy aprendiendo: criterio antes que herramientas, evidencia antes que hype.
Tener al equipo usando IA se siente como avanzar. Y avanza, un poco. Las áreas redactan más rápido, un chatbot contesta las preguntas de siempre, se automatiza una tarea suelta por aquí y por allá. La operación es la misma. Solo corre más rápido.
Pero la pregunta nunca fue cómo hacer más rápido lo que la empresa ya hacía. Es qué debería estar haciendo ahora que la IA existe: qué trabajo deja de tener sentido, qué puede ofrecer que antes no era rentable, qué se vuelve posible por primera vez. Esa pregunta es la que mueve al negocio. Y es la que casi ninguna empresa se está haciendo.
Acelerar la operación de hoy hace sentir a toda la organización que ya está en la IA. Pero es la mejora chica, la que consigue cualquiera escribiendo el mismo prompt que la competencia. La grande, la que cambia cómo opera la empresa y de qué vive, sigue ahí, sin construir.
de las iniciativas de IA en las empresas no mueven la aguja. No es la tecnología: es que la herramienta llega a acelerar el mismo trabajo de siempre, sin repensar cómo trabaja la organización ni dejar a la gente lista para hacerlo distinto.
La mayoría se queda en el primero, usar IA para ir más rápido, y supone que ahí termina. Pero el salto de verdad está en los otros dos escalones.
Crece sin aumentar la plantilla. Es donde la mayoría empieza, y está bien empezar ahí.
Asegura calidad y mejores prácticas entre proyectos: el criterio de tus mejores queda cargado en las herramientas, y una primera versión llega con nivel senior.
Abre nuevas líneas de negocio. Servicios que exigían una persona dedicada de tiempo completo se vuelven viables.
Empezamos por el primero, porque financia el camino, y llegamos hasta donde tu negocio quiera.
Por cada dólar que inviertes en tecnología, conviene invertir el doble en tu gente y en cómo trabaja. Ahí está el retorno, y ahí casi nadie está mirando.
No se trata de llenarse de suscripciones, sino de elegir las correctas para lo que tu equipo necesita.
Rediseñar cómo se hace el trabajo, no automatizar el desorden que ya existe.
Un equipo que aprende a trabajar de la mano de la IA con criterio propio. Esa capacidad queda en tu empresa: no depende de mí ni de un externo.
Llevo más de diez años construyendo en la intersección de tecnología, producto y negocio. Empecé como consultor de innovación, facilitando Design Sprints y diseñando estrategias para equipos en empresas Fortune 500, y después creando productos digitales desde cero dentro de una consultora global. Hoy trabajo en Slalom.
Cuando entré a liderar, el portafolio digital no existía: cero ingresos, cero usuarios. Solo la idea de que el conocimiento podía volverse producto. En su primer año generó un millón de dólares, cerca del 10% de los ingresos de la compañía.
No hablo de transformación desde la diapositiva. He guiado a equipos de liderazgo en conversaciones difíciles sobre estrategia y luego he aterrizado esa estrategia en requerimientos para construir productos con impacto real en el negocio.
En esos años trabajé con equipos de liderazgo de empresas como MercadoLibre, P&G, Booking, Walmart y Telus, y construí, junto a equipos de ingeniería, diseño y go-to-market, productos con IA que han apoyado el desarrollo de liderazgo en más de 5,000 colaboradores de grandes corporaciones.
Esa mezcla, entender el negocio y poder ensuciarme las manos con la tecnología, es la que uso para escribir sobre lo que de verdad cambia cuando una organización adopta IA.
IA sin hype: criterio antes que herramientas, evidencia antes que afirmación.
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